Aprende a resolver los problemas más habituales de tu consola Xbox 

Última actualización: 15.04.21

 

Si hay algo que preocupa a cualquier usuario de una consola Xbox es que la misma falle. Y aunque la calidad del producto cada vez es mejor, también pueden producirse algunos fallos menores que, si conocemos, podemos solventar con comodidad.

 

Si hay algo que ningún usuario de Xbox quiere ver son las tres luces rojas a la hora de encender su consola. Estas famosas luces rojas de la muerte son señal de que algo grave le ocurre a nuestra consola y que la misma necesita de ayuda urgente. Por fortuna, la calidad creciente en la fabricación de las consolas Xbox ha convertido en este error en algo más anecdótico. 

No obstante, es cierto que aún pueden producirse ciertos fallos o errores en tu consola. Unos fallos que, generalmente, tienen solución sencilla o por lo menos no demasiado costosa. Para que no te preocupes sin necesidad, enumeramos algunos de estos errores habituales que pueden aparecer incluso en la mejor consola Xbox, para que sepas a qué atenerse si te enfrentas a alguno de ellos en tus sesiones de juego.

 

La consola no enciende

Pulsamos el botón de puesta en marcha de la consola y esta no enciende. En general, es un problema relacionado con la alimentación eléctrica y que podemos verificar fácilmente mirando el cable de alimentación. Este suele incluir una luz blanca o naranja, con la que verificar si le está llegando corriente a la consola. En cualquier caso, es necesario verificar que el enchufe y el cable de alimentación están correctamente conectados antes de hacer algo más.

Si los cables están correctamente conectados pero la consola no enciende, puede deberse a un problema con la fuente de alimentación. Si tienes la posibilidad de probar con una fuente de alimentación nueva hazlo, a fin de verificar si el problema procede de aquí. Finalmente, si la fuente funciona pero la consola no, seguramente tendrás que recurrir a ayuda técnica por una avería en la consola.

La consola se apaga repentinamente

Una vez que hemos encendido la consola, esta se apaga de forma repentina. Un problema que generalmente tiene que ver con el sobrecalentamiento del sistema, aunque también puede tener otros orígenes. Si tu consola Xbox está en una zona con poca ventilación, tiene mucho polvo o está muy caliente al tacto, esta puede ser la causa que provoque el apagado, siendo conveniente limpiar la consola en profundidad y buscar para la misma una ubicación más fresca.

Verifica también si la consola está configurada para apagarse sola. Revisa las opciones de Encender y Suministrar y elige la opción “No apagar automáticamente”, si no está seleccionada. Elige la misma opción para las actualizaciones, de modo que seas tú quien decida cuándo se reinicia la consola. Finalmente, echa un vistazo al sistema de alimentación. Aunque no es lo normal, este puede fallar puntualmente y provocar un corte eléctrico, que cause el apagado repentino de la consola.

 

Problemas con el mando

Aprender cómo sincronizar el mando de Xbox es algo que debe saber hacer cualquier jugador. El mando tiende a fallar de vez en cuando, especialmente cuando se queda sin pilas o cuando está lejos de la consola. Entre los problemas más habituales, encontramos los de falta de conectividad o de precisión en el control, que pueden solventarse con una buena sincronización y actualización.

Lo primero que debemos hacer es verificar que el mando esté correctamente actualizado, para lo que podemos usar el cable USB o la conexión WiFi correspondiente. Esto permite que el mando tenga el software más actual y funcionar mejor. Una vez resuelto, te interesará desconectar y conectar el controlador mediante las opciones correspondientes del menú. No te olvides de colocar el mando en el rango de alcance de la consola, pues si no será imposible realizar esa conexión. 

Por otro lado, también puedes probar a vaciar la caché del mando. Empezaremos actualizando el mando y verificaremos que tiene baterias nuevas. A continuación, apagamos la consola y la desenchufamos. Esto borra la caché, necesitando unos minutos de espera para que el proceso se complete. Una vez pasado el mismo, basta encender la consola de nuevo y todo debería funcionar bien.

Problemas de conexión

Tal como pasa con todas las consolas modernas, la Xbox también necesita de una conexión a internet para ofrecerte muchas de sus funciones. Entre ellas, se encuentra el juego en línea o la posibilidad de actualizar la consola. Generalmente, los fallos de conexión suelen ser más culpa del router que de la consola, por lo que antes de tocar nada en tu consola verifica que tu red doméstica funciona y que puedes navegar con normalidad.

Sin embargo, si todo funciona bien, puedes probar a reiniciar la consola para ver si la conexión se realiza correctamente. También puedes tener problemas conectando por WiFi pero no por Ethernet, lo que puede solventarse con una actualización de sistema. En caso de que hayas cambiado la red a la que te conectas, verifica que la clave sea de la Wifi sea la correcta. Y si el problema surge a la hora de acceder a Xbox Live, convendrá verificar el estado del servicio y comprobar tus credenciales de acceso, si las has modificado o se han perdido las cookies correspondientes.

 

Mala resolución de imagen

Como último problema de los más habituales, tenemos que hablar de la calidad de la imagen en pantalla. En general, cualquier televisor moderno debería ser capaz de detectar la resolución de la consola de forma automática y ajustar la imagen a lo que sea necesario. Sin embargo, si este no es el caso, deberás empezar comprobando las conexiones e incluso el estado del cable HDMI. Un cable dañado puede afectar a la calidad de la imagen y a este proceso de detección.

Como alternativa, si sigues sin sincronizar adecuadamente la resolución, puedes casar la misma desde la consola y desde el televisor. En las opciones de la consola, encontramos Pantalla y Sonido y aquí el menú de Resolución de TV. Elige la salida de vídeo que soporte tu televisor. En paralelo, repite el proceso en el menú de configuración del televisor, eligiendo la resolución adecuada para la salida HDMI a la que conectas la consola. Esto debería resolver los problemas de imagen.

 

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